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Descripción

2a edición, Ediciones Camzo (2012)
Tapa blanda
15cm x 21cm, 231 páginas

¿Es coincidencia de que el mismo mito exista en Perú, Centroamérica y México sobre un dios blanco y barbado que trajo la sabiduría?, no creo en las coincidencias a lo largo de miles de kilómetros de distancia. Lo que existe y es innegable son hechos reales. Toda América está llena de leyendas referentes a "dioses blancos" y civilizadores. Se ha encontrando una enorme cantidad de material rúnico que los investigadores atribuyen a los vikingos. Pero no fueron sólo vikingos quienes llegaron hasta América. Hacia 1940, existían fotografías de momias blancas y rubias en el Instituto Etnológico de Lima, en Perú; pero no pasaría mucho tiempo antes de que las puertas de ese Instituto se cerraran, lo que impidió continuar con esa línea de investigación.

Nuevamente la historia oficial ocultó información, en este caso, datos que podrían haber refrendado la hipótesis del origen blanco de casi todos los pueblos precolombinos.

Las leyendas de “dioses blancos”, están presentes en todo el continente americano y tienen una base real, es decir, se refieren a acontecimientos que efectivamente sucedieron en el tiempo y el espacio. Muchos de los descendientes de esos blancos serían tragados por las selvas, al caer los imperios o perder el contacto con los lugares de origen. Esto habría ocurrido con los indios blancos guayakis, que terminaron mezclados con los que luego fueron los guaraníes, los caiguas, los guarayos de Santa Cruz en Bolivia, los comechingones de Argentina.

En el siglo XVI, los incas coincidían con esa opinión. De hecho, sus leyendas y creencias religiosas hicieron que estuvieran tan convencidos del tipo físico de Viracocha que en un principio confundieron a los españoles blancos y barbudos que desembarcaron en sus costas con Viracocha y sus semidioses, pues su regreso había sido profetizado hacía mucho tiempo y el propio Viracocha, según todas las leyendas, prometió volver. Esta casualidad proporcionó a los conquistadores la ventaja estratégica y psicológica que necesitaban para dominar a las fuerzas incas, numéricamente superiores, en las batallas decisivas.

En todas las antiguas leyendas de los pueblos de los Andes aparece un individuo barbudo, de piel blanca, envuelto en un halo de misterio. Aunque sea conocido por distintos nombres en diversos lugares, se trata siempre de la misma figura: Viracocha, Espuma del Mar, maestro de la ciencia y la magia, el cual esgrimía terribles armas mortíferas y que llegó en los tiempos del caos para restaurar la paz y la civilización en el mundo.