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Descripción

1a edición, Editorial Justicia Valor Paz (2025)

Tapa blanda

16cm x 24cm, 323 páginas

 

Mishima en este texto quería ser: el corazón de la llama y el incendio que si  se libera se extiende como en una pradera en llamas (porque) Es necesario  tener conciencia de que todas las revoluciones surgen y se encienden a partir de la llama que se libera del alma de un único ser humano.

En la mañana del 25 de noviembre de 1970, Mishima —quien contaba 45 años— y un comando de cuatro miembros del Tate no kai, seleccionados y entrenados desde unos meses antes, capitalizaron la nvitación que les hizo el General Kanetoshi Mashita (Kumamoto, 1913-1973), Comandante en Jefe del Ejército japonés, para que el novelista le mostrara su katana del siglo XVI, ya que era un ferviente admirador de estos sables legendarios; aunque, como se confirará minutos después, la intención de Mishima y de sus hombres era tomar por asalto sus oficinas e irrumpir en el corazón de la base militar de Ichihaya, en el centro de Tokio, con el objeto de maniatarlo para que el escritor pudiera, desde el balcón principal del cuartel, pronunciar una arenga a los militares que estaban congregados en el patio, creyendo — enceguecido por el fervor patriótico— que sus palabras inflamarían el corazón de los soldados y que estos se unirían al clamor de su protesta. 

Su discurso, que desplegó escrito en dos lienzos blancos sobre el arco de la fachada del edificio principal del cuartel, sobre cuya terraza se encontraba Mishima y a la que daba la oficina del General Mashita, no duró más de cinco minutos, ya que los gritos y los insultos hacían inaudibles sus palabras (le llamaban con la forma soez y muy despectiva de bakayaro, que quiere decir «estúpido», «imbécil»), mientras los helicópteros de la policía de Tokio sobrevolaban las instalaciones de la base militar; él quería ser —escribió en el ensayo «Lecciones espirituales para los jóvenes samurái»— «el corazón de la llama y el incendio que si se libera se extiende como en una pradera en llamas (porque) Es necesario tener conciencia de que todas las revoluciones surgen y se encienden a partir de la llama que se libera del alma de un único ser humano»; sin embargo, durante su arenga privaron la incomprensión y los infundios, lo cual ya no revestía mayor importancia para él, cuya cabeza estaba anudada dignamente por un hachimahi en el que podía leerse la divisa samurái «Shichisho Hohoku» («Siete vidas quisiera tener para servir a mi patria»).